GOBERNADOR PARTICIPA DE ACTO DE CONEXIÓN DE LA LÍNEA 500 KV PARA USO DE 100% DE ENERGÍA QUE CORRESPONDE A PARAGUAY.

El Gobernador de Itapúa Juan Alberto Schmalko participó este viernes del acto de conexión de la línea 500 Kv, acompañando al Presidente de la República Mario Abdo Benítez y al Director de la EBY, Nicanor Duarte Frutos.

El diario ABC Color en su edición impresa de hoy 25 de diciembre se hace eco de esta información bajo el título «Paraguay accederá a su 50% en Yacyretá luego de 25 años» y que transcribimos a continuación:

Luego de 25 años de la puesta en servicio de las primeras unidades de Yacyretá, nuestro país, copropietario por partes iguales, podrá acceder a su 50%, un derecho vedado hasta hoy por injustificables “limitaciones” técnicas.

La paradoja entre la relevancia del aporte paraguayo para la construcción del complejo hidroeléctrico y el grado de aprovechamiento de sus beneficios cayó hasta niveles casi injustificables.

Entre setiembre de 1994 y noviembre del presente ejercicio la producción acumulada de Yacyretá suma 373.611.774 MWh (1 MWh = 1000 KWh).

De acuerdo con el Art. XIII del correspondiente Tratado, 186.805.887 MWh pertenecen (o pertenecían) a nuestro país. Sin embargo, los registros oficiales muestran que el sistema eléctrico nacional aprovechó apenas 23.709.437 MWh, o sea, el 12,7%; la diferencia –abrumadora, por cierto–, el 87,3%, fue “cedida” al sistema argentino, el que, según informaciones confirmadas en las oficinas paraguayas de la propia entidad binacional, también estuvo vendiéndola al sistema brasileño pese a que el Art. XIII del Tratado establece que la energía “cedida” debe destinarse al “propio consumo”.

Si comparamos la cantidad imputada al consumo paraguayo de la producción de esta central con la generación total acumulada en 25 años, el resultado es francamente humillante: 6,35%, en tanto que nuestros socios por partes iguales –incluidas sus ventas prohibidas al Brasil–: 93,65%. Los defensores del statu quo, inclusive paraguayos, tratarán de explicar la colosal asimetría con el trillado argumento de que nuestro país, en el proyecto, “solo puso el agua” y que nuestros socios lo financiaron.

En rigor, el agua, que hoy inunda un territorio paraguayo en más del 80%, es el único factor insustituible; el financista, no.

En cuanto al papel del financista, también en Yacyretá fue un negocio más. Para colmo de males, nunca se demostró, con documentos, cómo se acumuló el pasivo que le imputaron. Tampoco el destino del dinero que la entidad binacional debió recaudar por la venta de 373.611.774.000 KWh.

El acto de habilitación de la estación blindada a gas de Yacyretá, a través de la posición línea paraguaya 2 o LP2, con la de transmisión en 500 kV hasta la estación de Villa Hayes de la ANDE, está previsto para las 11:00 del próximo viernes 27 de diciembre 2019.
Explica la EBY que esta adecuación permitirá por fin a nuestro país retirar de la central el 100% de la energía paraguaya.

Añade que la LP2, con una potencia de 1.732 MVA, representa un valor muy superior al de 750 MVA “a la que está limitada nuestra capacidad actual de retiro de la producción de Yacyretá.
Informan también que el costo de este contrato asciende a US$ 10 millones.

Defensa de la soberanía

En un texto adjunto rememora declaraciones realizadas por el director de la Entidad Binacional Yacyretá, Nicanor Duarte Frutos, en agosto pasado cuando se vieron momentos de tensión a la hora de realizar una importante maniobra.
El texto titulado “Un ejercicio irrestricto de soberanía” dice cuanto sigue:

“Unilateralmente, anoche a las 22:00 horas, decidimos avanzar en la conexión a la barra de la línea de 500 kV, ya que Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico de Argentina) había remitido a esa hora una nota pidiendo implícitamente suspender el procedimiento y que asumamos los riesgos y que nos reunamos hoy a las 9:00 para resolver el tema”.

Duarte Frutos añadía entonces que la intención de la firma privada argentina, de acuerdo con el tratado, un agente extraño en la organización y en la función de la EBY, fue “una maniobra dilatoria para impedir que Paraguay disponga de la totalidad de la energía que le corresponde en Yacyretá. Avanzamos porque confiábamos en el saber, el patriotismo y la capacidad de nuestros técnicos compatriotas que diseñaron el procedimiento”. “El operativo resultó exitoso después de dos horas. El ‘argumento’ con el que evidentemente quisieron hacernos retroceder fue realmente una falacia, porque no explotó la represa ni las dos líneas argentinas en funcionamiento fueron dañadas”, agregaba.

“Esto fue un ejercicio irrestricto de soberanía… Los técnicos argentinos abandonaron el lugar, dejando escribanos para labrar actas del supuesto colapso que se produciría, pero se retiraron sin necesidad de escribir ni una letra”, explicaba Duarte Frutos.
Debemos añadir que el “operativo unilateral” al que se refería Duarte Frutos estuvo rodeado e inclusive sostenido por un nutrido y fervoroso grupo de técnicos y obreros paraguayos, quienes entendieron que la soberanía paraguaya, inclusive en este lejano rincón de la patria, debía defenderse.

El 03 de setiembre, lo órganos de administración de la EBY, pronunciamiento, mediante, admitían que el acto del 29 de agosto fue una reafirmación de la soberanía energética paraguaya en la central hidroeléctrica.


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