
La autopsia a los cuerpos de los policías asesinados por un grupo criminal en Canindeyú revela que ambos fueron ejecutados, una vez ya heridos. Los detalles son escalofriantes. Los forenses concluirán el trabajo hoy con la tercera víctima fatal, un civil.

El Departamento de Medicina Forense del Ministerio Público inició ayer la autopsia a las personas fallecidas durante el brutal ataque a la subcomisaría de la colonia Naranjito, distrito de Ybyrarobana, departamento de Canindeyú.
La autopsia alcanzó a los suboficiales Herminio Ojeda y Atilio Martínez. El orden de selección priorizó la complejidad de cada caso. Las labores continuarán hoy con Josemar Prisi a las 8:00 de la mañana.
HERMINIO OJEDA
El diagnóstico de la causa de muerte es un traumatismo craneoencefálico grave por una herida de arma de fuego. El arma estaba dentro de la cavidad bucal al momento de ser gatillada y el disparo fue dentro de la cavidad bucal. Esto pudo corroborarse por el ahumamiento que presenta la lengua.
“El arma estaba en la comisura de la boca, apuntando de izquierda a derecha, definitivamente, eso es un disparo de ejecución, el arma metida dentro de la boca es un disparo de ejecución”, comentó el médico forense, Pablo Lemir.
También tenía una herida por disparo de arma de fuego de atrás para adelante, que afecta al tórax y provoca una hemorragia pulmonar, un hemotórax del lado izquierdo. Si bien es una herida potencialmente mortal, es a largo plazo, agónica e incluso salvable con auxilio. Tiene tres orificios en la parte posterior, probablemente por esquirlas.
ATILIO MARTÍNEZ
Presenta dos heridas por proyectil de arma de fuego. A la altura de la axila derecha, con una trayectoria de arriba hacia abajo, de adelante hacia atrás y de derecha a izquierda. Esto provoca lesión de grandes vasos (aorta, venas cavas, arterias pulmonares), rotura de la aurícula derecha y una hemorragia masiva del tórax de ambos lados, un hemotórax bilateral y un hemopericardio que le causa la muerte.
Posteriormente recibe un tiro de gracia en la cabeza con una trayectoria de izquierda a derecha que abarca la parte temporal izquierda y sale en la temporofrontal del lado derecho. Si bien el arma no fue apoyada por la piel, el disparo es relativamente de corta distancia y de un proyectil único.
QUEMADURAS
Ambos presentaban quemaduras de segundo y tercer grado, sobre todo en la región frontal. Las vestimentas estaban pegadas y adheridas al cuerpo. Algunas partes ya desaparecieron por acción del fuego.
CONCLUSIÓN
Para el doctor Lemir, son ejecuciones hechas ya con las víctimas sometidas. El primero, una ejecución clarísima, y el segundo, prácticamente lo mismo, ya que el disparo fue a corta distancia.


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