El 12 de junio de 1935 quedó marcado como una fecha histórica para Paraguay y Bolivia con la firma del protocolo de paz que puso fin a la Guerra del Chaco, uno de los conflictos bélicos más sangrientos de América del Sur en el siglo XX.

El acuerdo fue suscrito en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, con la participación de representantes de Argentina, Chile, Brasil, Estados Unidos, Perú y Uruguay, además de los ministros de Relaciones Exteriores de ambas naciones beligerantes. El documento estableció el cese definitivo de las hostilidades tras tres años de intensos enfrentamientos en el Chaco Boreal.
Dos días después, el 14 de junio de 1935, el Comandante en Jefe del Ejército paraguayo emitió el último comunicado oficial de la contienda, informando que el fuego había cesado a las 12:00 horas en todo el frente de operaciones. La noticia fue recibida con escenas de emoción entre soldados paraguayos y bolivianos, quienes se abrazaron en medio de manifestaciones de alegría, poniendo fin a años de sufrimiento y sacrificio.
Sin embargo, la paz definitiva se consolidó recién el 21 de julio de 1938 con la firma del Tratado de Paz, Amistad y Límites en Buenos Aires. Meses después, en octubre de ese mismo año, quedó establecida la línea divisoria entre ambos países, dando paso a una nueva etapa de relaciones amistosas y cooperación.
La Guerra del Chaco tuvo su origen en las disputas territoriales sobre el Chaco Boreal. Bolivia buscaba una salida al río Paraguay que le permitiera acceder al océano Atlántico, mientras que Paraguay defendía su soberanía sobre el territorio. Durante décadas, ambos países intentaron resolver el conflicto mediante negociaciones diplomáticas y diversos tratados que finalmente no prosperaron.
A partir de 1923, Paraguay fortaleció su presencia en la región mediante la instalación de fortines militares. Las tensiones aumentaron con incidentes fronterizos, entre ellos el ataque al fortín Sorpresa, donde murió el teniente Adolfo Rojas Silva, considerado la primera víctima del conflicto. Posteriormente, en 1928, fuerzas paraguayas tomaron el fortín boliviano Vanguardia, hecho que elevó aún más la tensión entre ambos países.
La guerra estalló formalmente en 1932 y se extendió durante tres años. Miles de paraguayos dieron su vida en defensa del territorio nacional, enfrentando no solo los combates, sino también las duras condiciones del Chaco, donde la escasez de agua se convirtió en uno de los mayores desafíos para los combatientes.
A 91 años de la firma del protocolo de paz, Paraguay recuerda una de las páginas más trascendentales de su historia y honra la memoria de quienes participaron en la defensa del Chaco.


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