La fuerte caída del dólar no es solamente una preocupación para productores y exportadores. Según Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el menor valor de la moneda estadounidense está haciendo que el sector productivo reciba menos guaraníes por lo que vende en el exterior, con posibles consecuencias para el empleo, el comercio y la economía de ciudades como las de Itapúa.
Cristaldo explicó que el problema debe entenderse más allá de cuánto dinero mueve una producción agrícola. Un productor puede vender una gran cantidad de toneladas, pero si el dólar vale menos al momento de convertir sus ingresos a guaraníes, dispone de menos recursos para afrontar sus costos, pagar salarios, contratar servicios, comprar insumos o realizar nuevas inversiones.
Como ejemplo, señaló que actualmente el productor puede estar recibiendo alrededor de G. 900.000 menos por tonelada en comparación con el escenario que habría tenido si el tipo de cambio no hubiera caído de la manera en que lo hizo.
Aunque para una persona ajena al sector esa cifra pueda parecer pequeña frente al valor total de una cosecha, el impacto se multiplica cuando se consideran cientos o miles de toneladas. Además, el dinero que deja de ingresar al productor también puede dejar de circular posteriormente en otros sectores de la economía.
“Hay que mirar la economía en su conjunto”, sostuvo Cristaldo, quien advirtió que la caída del dólar está reduciendo la competitividad de los productos paraguayos de exportación.
El dirigente señaló que Paraguay registra una caída del dólar mucho mayor que otros países de la región. Mientras el promedio regional ronda una reducción del 13%, en Paraguay la caída alcanza aproximadamente el 25% en un año, según sus declaraciones.
Cristaldo cuestionó además la postura del Banco Central del Paraguay, al considerar que la institución se enfoca únicamente en el control de la inflación sin atender las consecuencias que la cotización del dólar está generando sobre la producción y las exportaciones.
La situación preocupa especialmente porque los precios internacionales de productos como la soja, el maíz y el trigo no dependen del productor paraguayo. Estos productos se comercializan de acuerdo con las cotizaciones internacionales, por lo que el productor tiene poco margen para compensar internamente una caída importante del tipo de cambio.
A esto se suma el aumento de algunos costos. Cristaldo mencionó el incremento del precio de los combustibles, que según señaló subió alrededor del 40% en un año, además de los mayores costos de fletes, fertilizantes e insumos.
El resultado es una combinación que presiona al productor: puede tener un buen precio internacional por su cosecha, pero recibir menos guaraníes al convertir esos dólares, mientras sus costos continúan elevados.
Cristaldo advirtió que el efecto puede trasladarse a toda la economía. Si el productor dispone de menos recursos, también puede reducir sus compras de maquinaria, insumos, servicios, transporte, mantenimiento y otros gastos vinculados a la producción.
Ese menor movimiento termina alcanzando a comercios, talleres, estaciones de servicio, transportistas y trabajadores que dependen directa o indirectamente de la actividad productiva.
También existe un impacto sobre el Estado. Al reducirse el valor en guaraníes de los ingresos provenientes de las exportaciones, disminuye la base sobre la cual se generan determinados impuestos y gravámenes vinculados al comercio exterior.
“Estamos perdiendo competitividad con nuestros productos de exportación”, afirmó Cristaldo.
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