En la sede de la Tercera Circunscripción Judicial se inició este miércoles el juicio oral y público por el caso de Carmen Servián, en el que los familiares de la víctima solicitaron la pena máxima de 40 años de prisión para el acusado, Antonio Villalba Aranda.
El proceso busca esclarecer el crimen ocurrido el 4 de marzo de 2023, cuando Carmen Servián Ferreira fue baleada en su vivienda, frente a sus tres hijos menores de edad. Cuatro días después del ataque, el 9 de marzo, la mujer de 30 años falleció en el hospital a raíz de las heridas sufridas.
Una relación que comenzó en la adolescencia
La historia entre Carmen y Antonio se remonta al año 2009. Ella tenía 15 años y él 22 cuando iniciaron un noviazgo que, con el paso del tiempo, se transformó en convivencia y luego en una familia con tres hijos.
Según relataron allegados durante la investigación, desde un inicio la familia de Carmen expresó preocupación por la diferencia de edad y por la seriedad del vínculo. Sin embargo, la relación continuó y la pareja llegó a convivir tanto en la casa de los padres de él como en la de ella.
Con los años, el vínculo se volvió conflictivo. De acuerdo con los antecedentes expuestos en la causa, Antonio Villalba Aranda desarrolló conductas posesivas y celosas, ejerciendo constantes amenazas contra Carmen, quien habría intentado terminar la relación en reiteradas oportunidades.
Amenazas previas y orden de restricción
Días antes del crimen, el 29 de febrero de 2023, se registró una fuerte discusión entre ambos. Posteriormente, Carmen denunció hechos de violencia y el 3 de marzo se emitió una orden de restricción por parte del Juzgado de Paz del distrito de Natalio. El acusado fue notificado formalmente dos días antes del ataque.
Pese a ello, según la acusación, el hombre se presentó en la vivienda y manifestó que “un papel no le impediría ingresar ni matarla si quisiera”. Al día siguiente, cerca de las 20:30, acudió nuevamente al domicilio donde funcionaba una pequeña despensa atendida por la víctima.
El ataque frente a los hijos
De acuerdo con la reconstrucción fiscal, Carmen se encontraba de espaldas dentro del negocio cuando el acusado ingresó y preguntó si tenía cervezas a la venta. Tras la respuesta negativa, extrajo un arma de fuego y efectuó varios disparos.
La mujer recibió impactos en la zona lumbar y en el abdomen. Uno de los hijos, de 9 años, salió por una ventana para pedir ayuda a los vecinos, mientras que los otros dos intentaron intervenir. El mayor, de 13 años, incluso empujó a su padre y fue apuntado con el arma.
En la escena se incautaron vainillas percutidas y cartuchos calibre 32. Horas después, el sospechoso fue localizado en el distrito de Carlos Antonio López, donde se entregó voluntariamente y solicitó garantías para someterse al proceso.
Una espera prolongada
El juicio estaba previsto inicialmente para abril de 2025, pero fue postergado para octubre. Finalmente, el debate oral comenzó hoy, en medio de una fuerte expectativa de los familiares, quienes sostienen que existían antecedentes suficientes para evitar el desenlace fatal.
“Queremos justicia y la pena máxima”, expresaron allegados de la víctima al inicio de la audiencia.
Catorce años después de haber iniciado una relación que marcó su vida, los hijos de 9, 11 y 13 años quedaron huérfanos de madre y con su padre sometido a proceso penal. La querella sostiene que el crimen fue el desenlace de un ciclo de violencia, amenazas y desobediencia a una orden judicial que no logró impedir el feminicidio.
El Tribunal deberá determinar la responsabilidad penal del acusado y definir la eventual condena en las próximas jornadas del juicio.

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