La crecida del río Paraná mantiene bajo agua gran parte del puerto de Capitán Meza, en Itapúa, y afecta tanto a familias que dependen del comercio fronterizo como a trabajadores del sector turístico, olerías y pequeños productores agrícolas. Las autoridades locales temen que la situación empeore en los próximos meses.
El emblemático puerto, conocido por sus puentes colgantes y atractivos turísticos, quedó prácticamente inundado. Las hamacas gigantes, la silla y el mirador ya se encuentran bajo agua, mientras que el puente colgante también está amenazado por el avance del río.
El intendente electo Aldo Duarte, advirtió que, según los pronósticos consultados, el nivel del agua podría seguir aumentando. Ante esta posibilidad, el municipio ya inició gestiones para anticiparse a las necesidades de las familias afectadas.
El impacto económico ya se hace sentir. Según lo informado por las autoridades, entre ocho y diez familias que trabajaban en pequeños puestos de venta dejaron de operar debido a la inundación. Una familia tuvo que abandonar su vivienda y se encuentra en busca de un lugar donde resguardarse.
El cierre del paso fronterizo también golpea a quienes dependían del intercambio comercial con Jardín América, Argentina. De acuerdo con los responsables del área migratoria, unas 200 personas cruzaban semanalmente por motivos comerciales, pero ese flujo quedó interrumpido.
Los responsables de Migraciones señalaron que lograron trasladar sus equipos antes de que el agua alcanzara las instalaciones. Sin embargo, otros trabajadores vinculados al puerto no tuvieron la misma posibilidad y registran pérdidas materiales.
A la situación se suman olerías, fincas agrícolas y pequeños productores que perdieron cultivos de poroto, mandioca y maíz debido a la crecida de cursos de agua cercanos.
Las autoridades municipales y representantes locales comenzaron a coordinar acciones para identificar a las familias afectadas, gestionar alojamiento y prever asistencia alimentaria.
El intendente electo reconoció que la capacidad económica del municipio es limitada, por lo que esperan contar con el respaldo del Gobierno nacional para atender las necesidades de la población.
La magnitud de los daños en la infraestructura turística recién podrá determinarse cuando baje el agua. La preocupación aumenta porque la inundación coincide con el inicio de la temporada de mayor movimiento turístico, una época clave para los trabajadores y comerciantes de la zona.
Mientras tanto, Capitán Meza enfrenta un escenario incierto, marcado por la pérdida de fuentes de ingreso y el riesgo de que la crecida continúe avanzando.
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