Un tribunal paraguayo dictó sentencia histórica en uno de los casos más impactantes de los últimos años.
Gilberto Rubén Parris Argüello fue condenado a la pena máxima de 30 años de prisión por violación y asesinato de la niña Emma, en un hecho ocurrido en agosto de 2024 en el barrio Santa María de Encarnación.

Por su parte, la madre de la víctima, Elena Beatriz Marchaki Esteche, y la abuela de Emma fueron condenadas cada una a 22 años de pena privativa de libertad por su participación como cómplices en el aberrante crimen.
La fiscal Mónica Martínez Arrúa, quien llevó adelante la acusación, había solicitado la pena máxima para los tres imputados, considerando la gravedad del hecho y que se trató de un caso único en el país: un abuso sexual que derivó directamente en la muerte de la menor.
Según los elementos presentados en el juicio, el crimen se perpetró en una vivienda del barrio Santa María de Encarnación. Posteriormente, los acusados trasladaron a la víctima hasta la localidad de Coronel Bogado, donde se constató su deceso y se dio intervención inmediata a las autoridades policiales y judiciales.
La sentencia fue celebrada por la familia de la víctima y organizaciones de defensa de los derechos de la niñez, que siguieron de cerca el proceso judicial.

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