MAÑANA DEBÍA CUMPLIR 7 AÑOS Y LA MATARON JUNTO A SU FAMILIA

El reloj superaba ayer las 11:00 de la mañana y un horrible escalofrío invadió a Miguelina Baeza al ver abierta la ventana de la casa de su hijo Hugo Armando Fariña, suboficial de Policía. Dos horas antes, ella había pasado por allí y la vio cerrada.

“Ellos nunca dejan abierta (la ventana)”, contó inquieta y sin poder creer lo que pasaba. Miguelina y su marido ocupan una piecita ubicada al fondo del patio de la vivienda de Hugo, en la fracción Ybyrarovi del barrio San Miguel de Villarrica, Guairá.

Desde afuera, Miguelina se inclinó un poco para ver el interior desde aquella ventana. En la cama observó a su nuera. “¡María, María!”, gritó con la esperanza que María Villaverde pudiera escucharla, pero ella no reaccionó. “Estaba toda tapada, entonces miré más y le vi a mi hijo en la otra cama, todo ensangrentado”, agregó al doloroso relato la mujer.

Macabro hallazgo
Cada vez más desesperada, Miguelina se inclinó un poco más y fue ahí cuando el mundo le vino encima: “Mis nietos estaban boca abajo en el suelo, ensangrentados”, dijo.

Eran dos criaturas: Israel, el pequeño de 12 años, e Isabel, la princesita de la familia que mañana cumpliría 7 años.

Los desesperados gritos de Miguelina alertaron a todo el barrio. Una multitud se agolpó frente a la casa, mientras la señora ingresaba para encontrarse con el desgarrador escenario.

Isabel presentaba heridas punzo-cortantes en la cabeza y su hermanito también tenía heridas de arma blanca. Sus padres, un balazo cada uno: María en la cara y Hugo en el cráneo, confirmó el médico forense Alfredo Lichi.

Lichi señaló que aparentemente los disparos fueron hechos a corta distancia y las víctimas llevaban alrededor de 4 a 5 horas de fallecidas. Sin embargo, solicitó el traslado a la capital del país para una mejor inspección. El comisario Óscar Ortega, jefe de Investigaciones, declaró que lo realmente llamativo fue que no se encontró arma alguna en la casa, tampoco vainillas servidas. “No sabemos aún qué fue lo que pasó realmente”, dijo el jefe policial. “Quiero justicia, cómo puede ser que pase esto… que las autoridades hagan algo, todos los días mueren inocentes, hoy dos criaturas que tenían mucho por vivir”, reclamó Miguelina. Fariña había denunciado que su arma de fuego, una pistola, le fue robada de su pieza.

No robaron ni forzaron las puertas
Hasta ayer se desconocían las causas y circunstancias del crimen. Se dijo que el agente primero asesinó a su familia y luego se mató, algo que fue descartado. Ortega confirmó que ninguna pertenencia fue llevada y que los accesos tampoco fueron forzados. El uniformado cumplía funciones en el Palacio de Justicia de Villarrica. Los cuerpos fueron encontrados en una misma pieza.// DARIO EXTRA


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