LA ZAFRA 2017 SE PRESENTA FAVORABLE


La cosecha de soja se presenta con un panorama favorable en los primeros días del año. El buen clima y la escasa aparición de parásitos, indican que el rendimiento sería similar al del año pasado y a esto se suma una disminución de algunos costos como el del abono de tal manera que se aguarda otro año de recuperación de las pérdidas que se arrastran de cosechas anteriores. Los productores de las diversas regiones coinciden en estimar que se alcanzaría alrededor de 3000 kilos de granos por hectárea.

Inicio de los cultivos

A pesar de haber favorecido el cultivo, el clima representó un atraso con relación al ciclo de crecimiento de la soja, a causas de temperaturas frías que se registraron a inicios de septiembre. En su mayoría, los productores iniciarán la cosecha a mediados y finales de enero, pero se concentrarán en un mayor porcentaje durante la segunda quincena de febrero.

“Este año vamos a tener un atraso por el frío que vino del inicio de septiembre e incluso hasta en octubre hubo algunas temporadas más frías, y eso atrasó el ciclo de la soja este año. Creo que en nuestra colonia por lo menos, iniciaremos la cosecha en algunas parcelas, para el 20 de enero, pero el movimiento fuerte se va a iniciar en febrero” explicó Romualdo Zocche, productor de la zona del Alto Paraná.

Por su parte, Ricardo Sosa, directivo de la Coordinadora Agrícola de San Pedro, explicó que a pesar de que la lluvia no fue constante, esa región también iniciará la cosecha a mediados de enero; “Yo creo que a mitad de enero ya habría áreas que van a estar listas para cosecharse, en la zona hay lugares donde llovió bien, pero hay otros que casi no tuvieron lluvias” agregó.

Clima

En esta oportunidad, el clima fue un factor que acompañó de manera positiva el cultivo en regiones como Alto Paraná e Itapúa. Si bien en esta última incluso cayó granizo, tuvo un impacto reducido en cuanto a sus efectos en la producción. Solamente hubo que replantar las parcelas afectadas lo cual provocó un atraso en la aparición de los granos.

“El clima está excelente este año, muy bueno, a causa de eso se alargó más el ciclo, va a tener mejor productividad, una o dos lluvias más que vengan, van a colaborar para que sea una super cosecha” comentó Roberto Gregory, productor de la zona norte del departamento de Alto Paraná.

Mientras que en algunas zonas la lluvia representó solamente bonanza, en otras como Itapúa y San Pedro, el clima se mostró difícil e incluso ausente, generando un leve retraso y requiriendo la necesidad de volver a plantar de nuevo en algunas parcelas del cultivo.

“Hasta ahora está sin problemas el cultivo, afectó un poco el granizado en parte de la zona, pero no es en su totalidad. La parte en que cayó el granizo se volvió a plantar, pero fue solucionable. Se pierde un poco, sobre todo en la primera etapa, ya que no crece en las mejores condiciones” explicó Blanca Esquivel, productora de la zona de Itapúa.

En el caso de San Pedro, Sosa explicó que el suelo de la región, no colabora en la retención del agua, generando la necesidad de constantes lluvias; “Acá faltó lluvia, hubo casi dos ciclos de 20 días sin lluvia, hay zonas donde eso afectó más, y hay zonas que tuvieron algún aguacero que ayudó. En San Pedro, tenemos el problema de mucha arena en el suelo, y cuesta más mantener la humedad lo cual castiga más el cultivo” agregó.

Rendimiento

A la hora de citar una cifra sobre la expectativa de rendimiento, los productores coinciden al estimar que se estaría alcanzando unos 3.000 kilos por hectárea.

“Supongamos que con este factor climático que va bien y en caso de que no venga otro percance, ha de salir por los 3.500 kilos por hectárea” atinó Blanca Esquivel, mientras que Ricardo Sosa, comentó que la cantidad varía dependiendo de la zona; “en donde llovió bien, creo que entre los 2500 y 3000 kilos, mientras que si llovió más o menos, entre los 2.000 y 2.500, y si llovió poco 2.000 para bajo, pero ojala no haya zonas con ese rendimiento” agregó el productor.

A su vez, Rubén Zoz, presidente de la Central Nacional de Cooperativas (UNICOOP), comentó que en la zona de Naranjito, ubicada en el décimo departamento, el clima todavía puede afectar en el rendimiento de la producción; “Y si el clima ser porta, si sigue así como está, tranquilamente podríamos hablar de 3000 kilos por hectárea, o más incluso, pero en época temprana como está, se puede fallar fácilmente, cualquier problema climático puede variar la estimación”

Precios

Con relación a los precios, los productores también coinciden al considerar que el precio de la soja por tonelada estaría más o menos alrededor de los 350 dólares.

“El precio está estable, grandes variaciones no creo que tenga, ahora estamos entre la zafra de EEUU y la Sudamericana, y con eso estamos estimando, pero si está más de 360 dólares la tonelada, descontando todo el costo, llegamos a los 320 a 340 dólares, creo que es un precio, en general, muy bueno” explicó Ishiro Fukui, productor de la zona de Colonia Iguazú, en Alto Paraná.

Los productores de las demás zonas, también coinciden que el precio estaría rondando esa cifra; “Creo que ahora está en 320 a 330 dólares la tonelada el precio cerrado, menos el iva del 5%, baja a 300 dólares más o menos” comentó Sosa, mientras que Blanca Esquivel, espera que los precios aumenten; “Ojala que en los últimos momentos suba un poco el precio y que compense, para que se pueda saldar cuentas”

Bajo Costo

Los productores ubicados en la zona de Alto Paraná, resaltaron que en esta oportunidad, los costos de producción representaron una importante ventaja ya que insumos como el abono y los fungicidas tuvieron una sensible disminución.

“El abono cayó aproximadamente 20%, las fumigaciones, los fungicidas también bajaron. Dos años atrás, el costo de financiación era de 530 dólares por hectárea y hoy con 450 dólares por hectárea se hace completamente todo lo necesario; es por eso que bajó bastante el costo para el agricultor”, explicó Roberto Gregory, presidente de la Cooperativa de Producción Agroindustrial Santa María Ltda. (Coopasam), del Alto Paraná.

Por su parte, Romualdo Zocche, comentó que el bajo costo colaboró para que los productores puedan prestar una mayor atención al tratamiento y cuidado de las plantas; “La gente invirtió más porque los costos de producción también fueron más accesibles y razonables, entonces con eso, los productores hicieron leves aplicaciones de fungicidas, generando un resultado muy positivo y alcanzando una sanidad excelente”.

Otro factor que abarató los costos fue la poca presencia de parásitos en los cultivos, en parte a causa de la predisposición favorable del clima.

“Tuvimos un menor índice de ataque de insectos comparando con años anteriores, tal vez el clima que tuvimos, con días muy calurosos y noches frescas, hizo que tuviéramos un menor ataque de insecto” comentó Zoz. Por su parte, Fukui resaltó que la roya estuvo débil durante este periodo; “prácticamente no se manifestó acá, apareció pero estuvo muy bien controlada, entonces este año fue menor, no se si el propio hongo en si estaba frágil o a causa del clima” concluyó.

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