LA PARAGUAYA DE GOOGLE ANIMA A LOS JÓVENES A LUCHAR POR SUS IDEALES

Los sueños son visiones de un futuro por el que se lucha en el presente, es lo que predica con su ejemplo Rosalyn Isabel Vera Ríos (35), una docente paraguaya que enseña español e inglés en tres prestigiosas universidades de EE.UU. y en Google.

Vera, quien se encuentra de vacaciones en el país, asegura que “el cielo es el límite” y que si un joven quiere ser astronauta lo puede ser, con una lucha constante por más difícil que sea y anima a otros que al igual que ella tienen el sueño de viajar para cumplir sus metas a que lo hagan.

La joven viajó tras sus sueños hace 10 años (2009) y hoy trabaja en Bellevue College, Continuing Education, Highline College Continuing Education y en Google-Seattle.

¿Tuviste miedo cuando saliste de Paraguay rumbo a EEUU?

No, la verdad no tuve miedo, porque soy una mujer muy fuerte y valiente. Es digno de admirar, según mi hermano, él me dice que tengo mucho valor.

¿Saliste del país con una profesión?

Sí, terminé en tres años mi profesorado en lenguas en el Instituto Superior de Enseñanza (ISE) “Dr. Raúl Peña”. Terminé en diciembre, me recibí y en enero viajé. La carrera es de cuatro años, pero yo estudiaba tiempo completo y terminé un año antes. Me interné prácticamente, de lunes a viernes, pero valió la pena, así que no me quejo (dijo entre risas).

¿Entonces, te formaste con mucho sacrificio?

Sí, por supuesto, pero como me gusta mucho lo que hago, entonces, no lo considero un sacrificio.

¿Fuiste becada o por tu cuenta?

No, fui por mi cuenta, para perfeccionar mi inglés. Mi idea era regresar y compartir esa experiencia de vida con mis estudiantes, para que la tomen de ejemplo y se inspiren a alcanzar sus sueños. Esa fue la idea, pero al final me quedé allá.

¿Estando allá, qué viste como obstáculos o qué te costó afrontar?

Lo principal fue la frialdad de las personas, son muy distantes, mientras que nosotros somos más formidables, eso me bloqueó un poco, hay ciertas normas que nosotros no usamos acá y allá sí, pero luego empecé a aprender como desenvolverme con ellos.

¿Algún ejemplo de esa diferencia?

A ver… si conoces a alguien por primera vez acá, en Paraguay, le das dos besos, allá solo le pasas la mano. No podes acercarte tanto a esa persona, al menos la primera vez. Todo es mantener la distancia. Eso fue un poco difícil para mí, pero después me fui adaptando. Ahora me manejo mejor y no tengo ningún problema.

¿Qué rescatas de positivo de EEUU?

Es un país bastante ordenado, muy limpio, pero también hay problemas, como en Paraguay y en todos los países del mundo.

¿Desde tu perspectiva qué necesita cambiar el país para con los jóvenes?

Tiene que haber más justicia y equidad; además, los jóvenes necesitan más oportunidades para progresar, desarrollarse, no solamente vivir para trabajar. Las empresas deben dar oportunidades a sus empleados de estudiar, no hacerlos trabajar a tiempo completo, sino ofrecerles flexibilidad, de manera que puedan prepararse para el futuro y no quedarse allí el resto de su vida.

¿Cómo es en EEUU?

Allá se respeta, un joven puede trabajar y estudiar al mismo tiempo. Hay flexibilidad, se puede trabajar 4 o 6 horas al día, dependiendo de lo que se hace, pero las empresas te apoyan para estudiar. Uno debe trabajar, pero no todo el día como si fuese que uno solo vive para ello.

¿Qué le comentas a tus alumnos de Paraguay?

Tengo estudiantes de todo el mundo, pero no de Paraguay. Sí tengo muchos amigos paraguayos allá, de hecho, hay una comunidad donde vivo y nos vemos cada tanto. A mis estudiantes le hablo de nuestra cultura todo el tiempo, de nuestras costumbres, de nuestra lengua, me encanta compartir todo lo bello que tiene Paraguay. Cada vez que tengo un grupo nuevo me presento: “Soy Rosalyn de Paraguay” y allí automáticamente siempre surgen mil preguntas al respecto.

¿Cuál sería tu mensaje para con los jóvenes paraguayos?

Les doy mi apoyo emocionalmente. Tienen que crecer como persona y no hay nada mejor que estar solo en un país desconocido para hacerte madurar, para valorar las pequeñas cosas de la vida, como tomarse un tereré con un amigo en la calle, porque cuando uno sale de su país extraña todo. Entonces, tienen que ser muy fuertes para poder lograr sus sueños, porque a todo se llega con sacrificio y disciplina, esa es la clave para mí, no todo viene gratis y todo vale la pena al final.

Además de valor ¿qué hay que tener para ir a EEUU?

Te puedo decir, con toda certeza, por las experiencias que conocí allí, que cualquiera puede ir, no hace falta tener una profesión, allá se puede estudiar y progresar rápidamente. Es un país de oportunidades, las puertas están abiertas para cualquier área. Si queres ser astronauta, podes serlo, “el cielo es el límite”. Progresar está en la mentalidad de la persona. En cualquier parte del mundo se puede ser exitoso.

//LA NACIÓN


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