LA DESCONOCIDA HISTORIA DEL ITAPUENSE DE ORO QUIÉN CONQUISTÓ EL MUNDO.

Los amaneceres con el cantar de pajaritos, de lejos se oía la sirena del tren llegando al joven distrito de Coronel Bogado, un niño corría por las picadas desde Cerrito hasta las orillas del Arroyo Ka’i Puente, miraba al tren pasar e inmediatamente se reunía con sus amigos en los potreros con una pelota hecha de la vejiga de de cerdo y trapos viejos, se iniciaba el gran sueño de este niño de nombre Florencio Amarilla Lacasa.

Nació el 3 de enero de 1935, desde adolescente fue jugador del Buenaventura, su talento y habilidad con el balón lo llevó hasta el Club Nacional de Encarnación y luego de dos Interligas fue contratado por el Club Nacional de la Liga Paraguaya de Fútbol y su vida comenzó a cambiar radicalmente. Ya había quedado atrás los potreros y las capueras de Ka’i Puente e iniciaba el gran sueño mundialista. Suecia 1958.

Internacional en 31 ocasiones, mundialista en 1958, formando parte de una delantera que recaló completa en nuestro fútbol, Florencio Amarilla, podría ser definido como personaje de cuerpo entero, irrepetible y sin aristas.

Llegó al Oviedo de España junto a su compatriota Jorge Lino Romero en el verano de 1958. Por esa época el armenio Arturo Bogosian, todoterreno del fútbol sudamericano, comenzó a introducir en Europa a su buena cincuentena de pupilos, en su mayoría paraguayos. Algunos clubes, como el Elche, nunca podrán agradecerle lo suficiente tan buenos oficios. Porque de su mano llegaron junto al Palmeral, Romero, Lezcano, Cayetano Ré, González o Casco, por no hacer interminable la cita. Unos venían con pasaporte extranjero, otros en condición más o menos dudosa de oriundos, la mayoría dispuestos a comerse el mundo y alguno, como Romero, el más contrastado de todos gracias a su envidiable currículum, absolutamente engañado, puesto que creyó hacer el viaje para suscribir la cartulina del Real Madrid.

En la capital asturiana, si bien no pudo convertirse indiscutible titular, Amarilla acreditó buenas maneras. Tampoco era malo aquel equipo carbayón. Pero si al equipo le pintó bien, Amarilla tuvo menos suerte. Defendió la albirroja en el mundial de Suecia en 1958, donde figuras como Pelé, Garrincha y Zagalo deslumbraban. En la cita mundialista donde marcó 3 goles que le convirtió en el máximo goleador paraguayo en la historia de los mundiales igualado recién por Nelson Cuevas en 2006.

A punto de retirarse de las canchas, la aventura o el destino le hizo cambiar de profesión: “Estaba en un hotel tomando una cerveza. Se me acercó un ayudante de dirección y como me vio cara de indio me dijo si quería participar en una película”, relató.

Así, Florencio debutó en el western 100 Rifles (1968) protagonizado por Burt Reynolds, Raquel Welch y Fernando Lamas. Formó parte del elenco de decenas de cintas rodadas en la península ibérica, protagonizando roles indígenas en películas como Red Sun; Caballo Salvaje; Chato el Apache; Orgullo de estirpe; Cien rifles, entre las que destacan: la ganadora del Oscar a la mejor película Patton (1970) de Franklin Schaffner, El Oro de Nadie (1971) y Conan El Bárbaro (1982), protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Compartió además cartelera con Yul Brynner, Charles Bronson, Jim Brown, Alain Delón, Toshiro Mifune y Ursula Andress.

La vida de Florencio estuvo llena de sorpresas, de jugar trepando casi desnudo en los árboles de su natal Coronel Bogado, a llegar a ser futbolista mundialista en 1958 y por último estrella de Hollywood ganador de un Oscar junto a
Arnold Schwarzenegger. Florencio, falleció el 25 de agosto de 2012 en España, dejando un legado de superación y sueños cumplido, aunque no pudo regresar a su tierra natal hoy tiene los méritos suficientes para hacerse llamar el Itapuense de Oro.



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