FALLECIÓ ARTEMIO VERA, CONOCIDO PERIODISTA ENCARNACENO.

Ha fallecido un Encarnaceno que fue un gran protagonista de nuestra historia y dejó una huella profunda en la comunidad.

Artemio Vera nació un 9 de abril de 1936, en el Barrio «Riacho» de Encarnación, Artemio Vera Cabrera, Hijo de Bonifacia Cabrera y Juan Bautista Vera. Tuvo dos hermanos: José Benjamín y María Elva. En este populoso, hoy desaparecido, el pequeño Artemio correteo sus primeros años a la orilla del Río Paraná, entre lancheros, canoeros, y paseras. Al igual que muchos niños de su edad, frecuentó el puerto, principal centro de la actividad ciudadana en aquellos años.

Cursó sus estudios primarios en la Escuela República Argentina. En el salón de actos de esta institución se realizaban grandes festivales y representaciones teatrales donde Artemio Vera participaba de todas estas actividades. Allí fue forjando sus primeras ilusiones de ser alguien importante en la vida.

A los 14 años, conoce a Augusto Fernando Ramos, director y locutor de la emisora. Éste lo invitó a mirar el funcionamiento de la sala de operaciones. Esta invitación fue el principio para ingresar a ese mundo fascinante que representaba en aquel tiempo estar en una radio.

Entró a trabajar como cadete en ZP 5 y ZPA 5, Radio Encarnación. Para llegar a la emisora que quedaba alrededor de cuatro kilómetros de su casa, muy temprano, al despuntar el alba, el adolescente Artemio se preparaba y salía de su humilde vivienda del Barrio Riacho. Bordeando la costa del río, hasta detrás de lo que fue el edificio de la Delegación de Gobierno y, de ahí, por la Boulevard del Carmen (hoy Avenida Dr. Gaspar Rodríguez de Francia) hasta la Ruta Nº 1. (Actualmente Radioparque).

Empezó sus tareas ayudándole a Augusto Ramos, preparándole mate, cebarle y buscar los discos. Así fue adentrándose en la intimidad de la radio. Desayunaba y almorzaba como podía en su lugar de trabajo. Pasó el tiempo, Artemio alternaba su tarea de sub-operador con Ramos, y sus estudios.

Al terminar la etapa primaria, se inscribió en la Escuela de Comercio “Cipriano Ibáñez”, al que asistía a clases en hora de la noche. En los actos escolares, Artemio fue demostrando su talento de buen orador, por lo que siempre era el elegido para dirigirlos. Era muy admirado por sus compañeros por la privilegiada voz que tenía.

Para cumplir con ambas responsabilidades, tenía que realizar un esfuerzo extraordinario, teniendo en cuenta que apenas le alcanzaba el tiempo para llegar a su casa, recoger sus útiles y dirigirse a sus estudios.

En 1952, Augusto Ramos, quien era jugador de Basquetbol del 22 de Septiembre F.B.C, lo inscribió como jugador de basquetbol de este club. Fichó como jugador, el 7 de junio de 1952 y habilitado para jugar el 10 de agosto del mismo año. Jugó fútbol integrando equipos de las divisiones inferiores del club Pettirossi.

Incursionó en el teatro, compartiendo escenarios con grandes autores del arte dramático como Aníbal Romero, José Casellas y Sebastián Pitivi Peralta. Esas representaciones eran verdaderas sensaciones para el público que asistía a las funciones.

En 1953, don Carlos Madelaire adquirió la radio y esta se convirtió en la Compañía Paraguaya de Radiodifusión S.A., allí Artemio Vera Cabrera comenzó como locutor con Nelly Martínez, José Benjamín Vera, Laureano Gamón, Irma Grenno, Getulio Arrúa Vinader, Nenú y Carlos Madelaire, padre e hijo y Domingo Rocholl en la mesa de control.

También compartió el micrófono con don Carlos Madelaire, en el programa “Ha Che reta Paraguay”, haciendo el papel del soldado Luchi, con libreto preparado por Alejandro “Chiclet” Ortiz Aquino. Más adelante condujo programas no menos exitosos como el anterior, como fueron: Cuando el ocaso llega y Cumbres musicales.

A fines de la década del ´50, luego de que Z.P.5 fuera despojado a don Carlos Madelaire, Artemio Vera tuvo una divergencia con J. Manuel Chamorro Ramos, Director nombrado por el gobierno. Viajó a Asunción y entró como locutor en Radio Guaraní.

Un día de diciembre, el director de esta emisora le dijo si se animaba a conducir un programa como motivo de la festividad de la Virgen de Caacupé, porque el que suele hacer el programa no podía hacerlo. Artemio Vera aceptó el desafío.

El 7 de diciembre, en hora de la tarde, dio inicio el programa dedicado a la Virgen de Caacupé. Apenas transcurridos algunas horas, los oyentes llamaban a la emisora preguntando por el que estaba conduciendo tal programa. Al día siguiente, el diario La Tribuna, publicó un comentario con el título de “El locutor que hizo llorar a medio Asunción” firmado por Cirilo R. Zayas y en la Revista FA-RE-MI, aparece un escrito titulado “El locutor con alma de poeta”

Luego de esa extraordinaria incursión en el micrófono en la radio capitalina, el director artístico de la emisora de apellido Zacarello, le ofreció el cargo de jefe de programación, en reemplazo de Adolfo Rene Beckert. Artemio Vera rechazó de plano tal ofrecimiento porque eso sería deshonesto de su parte, sacar un puesto de un compañero.

Durante la dirección de Chamorro Damus, Z.P. 5 Radio Encarnación prácticamente se funde. Ante esta situación, Don Leopoldo Ramos Giménez, Subsecretario de la Presidencia, ofreció la dirección a Artemio Vera, quien aceptó y volvió a Encarnación. Vivaz, creativo y con muchas ganas de hacer bien las cosas, no desaprovechó el poder que tenía en este importante medio y lo volcó a favor de la ciudadanía.

Mediante programas conducidos por él, como el popular “Buen día señora” y ayudado por ciudadanos de bien, logró construir la Casa de la Victoria, la iluminación del estadio de Villa Alegre, la construcción de la Escuela Alemana y la creación de AEROSUR, una empresa que tenía aviones que hacían vuelo a la capital del país. Estas fueron solo algunas de las tantas obras que realizo Z.P.5, bajo la dirección de Verita, como lo llamaba el Gral. Alfredo Stroessner.

La extraordinaria influencia que fue logrando Artemio, también creó en torno a él muchos enemigos por la envidia que le tenían, incluso la propia gente de la radio, por quienes se desvivió para que se formaran, estaban al acecho para traicionarlo. Ese fue el caso de Aerosur, que le fue despojada por Domingo Robledo, el entonces intendente.

Cuando asumió como director de radio Encarnación, Domingo Robledo y doña Mimí quisieron que Verita pidiera a Stroessner, para que ZP 5 pasara a ser administrada por la municipalidad, y le ofrecieron la administración general de la emisora. No aceptó la propuesta.

En 1964, durante una Exposición en el Parque Quiteria, Stroessner le llama y lo presenta a sus ministros. Frente a ellos le dijo: “…Yo quiero que esa radio sea suyo…” Artemio Vera le contestó al presidente de la República, que siendo el director de la emisora estaba haciendo mucho bien a la región y que prefería mantenerse en el lugar.

En 1970, fue el principal propulsor para la iluminación del estadio de “Villa Alegre”. Al respecto, Fernando Cazenave, entonces cronista del Diario “La Tribuna” quien cubrió el acto de inauguración escribió: “…En Artemio Vera, director de la Radio Encarnación y del diario Sucesos encontramos el sentido de integridad de la obra. Apechugó solo este trabajo, escuchamos decir a gente muy seria…”

La muerte de Domingo Robledo, fue el momento preciso para que le pasaran las facturas a Verita y así desalojarlo de la radio. La lucha interna dentro del partido colorado motivó una terrible persecución comandada por el entonces Delegado de Gobierno, Vicente Ricciardi, a Artemio Vera no le quedó otra alternativa que “exiliarse” en Asunción de donde ya casi no volvió.

En la actualidad, aquel locutor que marcó toda una época en la radiofonía nacional, vive en la capital del país y en oportunidades vuelve a su ciudad natal recibiendo siempre el aprecio de la gente.

Fuente: Epoca de Oro I del Lic César Benítez y el Profesor Julio Sotelo

Mis condolencias para sus hijos especialmente para su hijo Mito Juan Benjamín Vera Mercado. Artemio Vera Cabrera Q.E.P.D. Del muro de Andrés Morel.


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