COLGADO DE LAS ALTURAS DEJA SU HUELLA GUARANÍ

“Está difícil dejar todo y venir a un país ajeno sin saber nada, porque acá todo es diferente, y más aún que yo vengo del campo”, empezaba diciendo Leandro Ramírez, uno de los miles de compatriotas que dejan la querida tierra guaraní y va en busca de progreso a los países extranjeros.

Hoy, ya con 48 años y trabajando desde hace dos décadas en Argentina, contó que para empezar tuvo muchas barreras en lo laboral, ya que no fue fácil conseguir un puesto, hasta que le ofrecieron ser ayudante de pintor. Sin dudar aceptó, aprendió rápido el oficio y con el paso del tiempo se convirtió en todo un profesional.

“Yo vine en 1999, hace casi 20 años, pero hasta hoy día se me hace difícil todo porque se extraña mucho todo de allá”, decía el compatriota.

En medio de las anécdotas y momentos vividos en el país que lo acogió, Leandro contó que actualmente trabaja colgándose de los altísimos edificios donde hace todo tipo de trabajos ya sea sellado, reparaciones y hasta incluso pintura.

“Cuando iba a empezar le tuve miedo a las alturas pero después uno se acostumbra y ya camina como se dice sobre la cornisa. Hace 15 años que estoy en esto, además trabajo con mis compueblanos también”, decía Ramírez quien es oriundo de un pueblito llamado Potrero San Antonio, que se encuentra entre Santa Rosa y San Ignacio Misiones.

Recordó que uno de sus mayores sueños es poder volver a sus raíces y ya no alejarse de su querida tierra guaraní.

Se habla mucho el guaraní y la cultura más que presente

A pesar de estar a miles de kilómetros de su querido valle San Antonio Potrero, Leandro contó que gracias a la lengua guaraní y las comidas típicas, que él mismo lo sabe cocinar, se siente un poco cerca de las tradiciones y costumbres paraguayas, ya que esa es una manera de tener cerca algo tan lejos.

“Nuestra cultura sigue muy vigente acá, algunas veces uno piensa que está en Paraguay porque se habla mucho el guaraní y ojalá eso nunca perdamos”, terminó diciendo el compatriota.

150 metros de altura

Es la cantidad de medida en donde llegó a trabajar Leandro, llegando a pintar, reparar o lo que fuera necesario en 41 pisos superando todo tipo de miedo.

RESIDE

Leandro vive en la ciudad de Quilmes, el cual se encuentra a pocos minutos de la capital argentina, Buenos Aires. DIARIO CRONICA


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